Por enuresis se entiende generalmente aquel trastorno en el que se produce un vaciamiento involuntario de la vejiga para una edad, no antes de los 5 años, en la que cabría esperar un control voluntario de los esfínteres que regulan la micción. Sin embargo, las posibles causas pueden ser diferentes según el tipo de trastorno, por ello, antes de comenzar cualquier tratamiento, es necesario realizar una evaluación pormenorizada del caso para saber cuál es el tipo de enuresis ante el que nos encontramos, y descartar cualquier causa orgánica, en cuyo caso hablaríamos de enuresis funcional, frente a la enuresis orgánica que tiende a denominarse también incontinencia urinaria. El tipo de enuresis funcional más frecuente en edades infantiles es la enuresis nocturna, y entre un 7% de los niños y un 3% de las niñas la padecen sobre los 5 años de edad, bajando al 3% y al 2% respectivamente sobre los 10.
Antes de proceder a la intervención será necesario recabar información acerca de la frecuencia y momento de los episodios enuréticos, cantidad de orina, si existe control de la orina durante el día, y los posibles antecedentes y consecuentes de tales episodios. Será importante también conocer el curso del problema evaluando si el niño ha desarrollado ciertas habilidades de control vesical, si es capaz de darse cuenta de cuándo tiene la vejiga llena, de si es capaz de aguantarse las ganas de orinar y durante cuánto tiempo, o presenta por el contrario una gran urgencia y frecuencia en orinar, así como si el niño se despierta espontáneamente durante la noche. También es indispensable evaluar las reacciones que se producen en el medio familiar ante los episodios de enuresis, si ha habido antecedentes familiares; cómo es el entorno del niño, su grado de adaptación, ver si existen otros problemas en la familia o en la escuela; si ha habido intentos anteriores de solucionar la enuresis; y cuál es el grado de conciencia y cómo experimenta él mismo la enuresis y los problemas que conlleva, comprobando finalmente si existe una buena motivación tanto en el niño como en sus padres para corregir la enuresis, de tal manera que sigan de manera efectiva las instrucciones que les vaya dando el terapeuta.
Las opciones terapéuticas disponibles independientemente o combinables entre sí, que se han mostrado más eficaces, son el entrenamiento en retención voluntaria, proponiendo a los padres que entrenen al niño en una serie de ejercicios para controlar y fortalecer el reflejo de la micción; el método de “alarma”, que consiste en colocar al niño un sencillo dispositivo que le despierte en el momento en que está mojando la cama, para facilitarle el aprendizaje del control de los esfínteres; y el entrenamiento en cama seca, en el que se entrene al niño en un procedimiento para que desarrolle la conducta de levantarse de la cama y acudir al baño en caso de sentir ganas de orinar, al tiempo que se le hace participe y colaborador en su propio tratamiento con la ayuda de sus padres.