Cualquier trastorno o enfermedad física implica a la vez alteraciones psicológicas, de la misma manera que muchos trastornos psicológicos conllevan alteraciones físicas. Lo psicosomático hace pues referencia a las relaciones recíprocas entre factores psicosociales y biológicos que se dan en muchos de los procesos patológicos que conllevan trastornos o alteraciones de la salud.
La intervención en terapia irá pues encaminada a aprender a manejar aquellas variables y factores cognitivos, emocionales, sociales y/o de comportamiento, dentro de una perspectiva holista, que concurren en el agravamiento o mantenimiento tanto del trastorno psicosomático como de síntomas añadidos.
El control y expresión de la ira, el afrontamiento del estrés, por ejemplo, en pacientes con trastornos cardiovasculares o de hipertensión, o bien el manejo de la ansiedad y la tristeza en pacientes con dolor crónico, redundará en una mejor evolución y pronóstico del resto de factores asociados al trastorno. Asimismo el refuerzo de conductas asociadas a la salud como la dieta, el ejercicio físico o el control de ciertas adicciones, van a favorecer en definitiva una mejor recuperación y un mayor equilibrio del curso de la salud.
Trastornos Psicosomáticos