La cardiopatía isquémica puede manifestarse mediante el infarto de miocardio, la angina de pecho, la muerte súbita o la insuficiencia coronaria. Los factores que contribuyen al desarrollo de esta enfermedad se dividen en 3 categorías: factores de riesgo inherentes a la persona como la edad avanzada, el ser hombre frente a ser mujer, padecer diabetes, o la predisposición genética; factores clásicos de riesgo como la hipertensión, el tabaco, la obesidad con una dieta rica en grasas y colesterol que favorecen la formación de placas de ateromas en los vasos sanguíneos del corazón, falta de ejercicio físico, consumo de alcohol y exceso de cafeína; y factores emocionales y de personalidad de riesgo que influyen en un estilo de afrontamiento del estrés y las dificultades basado en la competitividad, la ambición, la ira, la hostilidad, la impaciencia y las prisas, el deseo de tenerlo todo bajo control y de alcanzar el éxito cueste lo que cueste.
Los factores emocionales de riesgo que describimos favorecen que la persona actúe ante las dificultades o retos que le presenta la vida cotidiana con una alta reactividad tanto del sistema nervioso autónomo como neuroendocrino, lo que obliga a un mayor esfuerzo del sistema cardiovascular, y con ello a una mayor facilidad de que se formen placas de ateroma en los vasos sanguíneos del corazón, y que tarde o temprano se produzca un fallo vascular en alguna de las formas que hemos nombrado al principio.
Nuestra intervención se desarrolla en dos situaciones diferenciadas:
Una situación preventiva, dirigida primero a evaluar y después a reducir los factores de riesgo detectados según el caso, interviniendo mediante programas anti-hipertensivos, anti-tabaco o anti-alcohol, control de la dieta y desarrollo de un plan de ejercicio físico, y tratamiento sobre los factores emocionales a través de la intervención sobre el estilo de afrontamiento agresivo e impaciente característico de estos pacientes ante el estrés, así como una reeducación para un mejor control y regulación de emociones básicas como la ira y la hostilidad.
Una situación de rehabilitación y tratamiento médico, después de haberse producido ya un episodio coronario. En este caso es importante evaluar la condición psicológica del paciente después de sufrido el episodio, así como orientar la intervención hacia la adherencia a los tratamientos médicos o consejos dados por el médico, teniendo como objetivo final la reinserción social para aquellos pacientes cuyo tratamiento médico es severo, particularmente en los ámbitos laboral y sexual.
Cardiopatía Isquémica