Normalmente no existe un criterio definido acerca de cuándo se debe acudir a un psicólogo. Los motivos por los que se acude al psicólogo son tan variados como los problemas o circunstancias de la vida que hacen que cada persona tome la decisión de consultarnos; además de los aspectos clínicos que definimos y explicamos en nuestras páginas. Pero más importante que el problema o la circunstancia en sí, lo fundamental a tener en cuenta, desde un punto de vista psicológico, es cómo vive y con qué recursos cuenta la propia persona para afrontar las dificultades y el malestar asociado que padece.
Tomar la decisión de consultar o acudir al psicólogo, se debe, la mayor parte de las veces, a la necesidad de encontrar una salida o un cambio a una situación de crisis, de conflicto, vivida con malestar y sufrimiento, que la propia persona se ve incapaz de resolver por sí misma, y ante la que ha buscado durante un cierto tiempo una solución sin éxito, llegando por ello en muchas ocasiones a experimentar y sentir ansiedad, miedo, inseguridad, tristeza, abatimiento, confusión, rabia, enfado, asi como falta de control e indefensión ante estos mismos sentimientos y las situaciones que los generan, lo cual tiende a crear a su vez nuevos conflictos y emociones negativas añadidas, que pueden agravar o cronificar en ciertos casos tanto los síntomas como la problemática inicial.
Solicitar la ayuda de un psicólogo se debe ver pues como la reacción normal, y en muchos casos valiente, de aprender, con la ayuda de un profesional, el modo más positivo de afrontar aquellas cuestiones y situaciones que nos preocupan, que nos bloquean, que nos provocan malestar o que impiden el desarrollo libre y saludable de nuestra propia personalidad, junto a la máxima vocación por sentirnos plenos y felices con nosotros y quienes nos rodean.
En Gamma Psicólogos diseñamos y aplicamos los tratamientos más eficaces y constrastados por las últimas investigaciones científicas, siguiendo una orientación preferentemente cognitivo-conductual, fruto de lo cual orientamos nuestras intervenciones a la problemática que experimenta cada persona en el momento presente en que viene a consulta. Tenemos por ello en cuenta tanto las problemáticas principales como derivadas de cada caso, sin olvidar el contexto vital por el que atraviesa la persona.
Un tratamiento psicológico para resultar eficaz debe estar limitado en el tiempo, lo cual se obtiene mediante una programación adecuada y la consecución de los objetivos terapéuticos que, de acuerdo a la colaboración entre terapeuta y paciente, se marcarán según cada caso, mediando durante todo lo que dure este proceso una evaluación continua y pormenorizada de las dificultades, los síntomas, los retos a afrontar, los éxitos, los avances, y las posibles recaídas.